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11 de noviembre 2011 - 20:49
Lanús aprovecha el receso con entusiasmo
El equipo dirigido por Gabriel Schurrer entrena con la motivación de haber sumado los últimos seis puntos. Pavone y Bragieri se recuperan de contracturas mientras que Araujo sufrió un desgarro.
El plantel de Lanús trabaja con tranquilidad y aprovecha del receso para la presentación que tendrá ante Arsenal, el lunes 21 -sería a las 19- dado que los de Sarandí llegarán recién el viernes 18 de jugar por la Sudamericana en Chile. El delantero Mariano Pavone se recupera de una contractura en la pierna derecha, lo mismo pasa con el marcador Diego Bragieri, pero se confirmó el desgarro del lateral Luciano Carlos Araujo, un cambio obligado para el próximo desafío. Por lo pronto, los jugadores entrenarán hasta hoy para tener el fin de semana libre.
Pavone, que no marcaba desde el encuentro con Argentinos -día en que también salió lesionado-, señaló que “en lo personal estoy muy contento por haber podido convertir. Más porque es un clásico, era el primero que jugaba con esta camiseta y uno ve y siente el ambiente que se vive. Es importante haberlo ganado, también para la gente. Por suerte se me dio, más después de esa racha que venía teniendo tras la lesión. Esto suma y anímicamente me viene muy bien”. Y del choque clásico, recordó que “tuvimos varias chances para incluso poder ampliar el marcador, como mi cabezazo en el palo y alguna que otra contra clara para definirlo. Más allá de eso, no tengo dudas que estuvo muy bien que el triunfo fuera de Lanús”.
Por su parte, el uruguayo Maro Regueiro -quien le convirtió a Banfield en el anterior clásico jugado en Arenales y Granaderos-, señaló en una entrevista televisiva “creo que hicimos un partido bastante correcto en lo físico, aprovechamos las chances que tuvimos y nos llevamos tres puntos que eran importantes para nosotros y así, casi asegurar nuestra participación en la Copa Libertadores que todavía no es algo que tengamos afianzado. Pero dimos un paso importante, dándole una alegría a la gente que siempre está con el equipo”.
Luego, sobre la marcha del torneo, el montevideano dijo que “habíamos arrancado bien el torneo, pero después del encuentro ante Boca tuvimos un bajón porque no esperábamos perder ese partido ya que el equipo venía bien y terminó costándonos más que tres puntos. No levantamos cabeza a pesar de seguir intentando y dejamos muchos puntos en el camino. En el comienzo de la pretemporada se había armado un equipo para pelear el campeonato y para estar más arriba. No supimos mantener el nivel que habíamos tenido en las primeras fechas y hoy nos encontramos en una posición bastante buena, pero todos esperábamos estar más arriba”.
Ya con un tiempo importante en el fútbol local, Reguierio consideró que “lo mejor es la pasión que provoca el fútbol acá. Cualquier equipo te lleva diez mil o quince mil personas. Los argentinos viven el fútbol al máximo y eso al jugador le agrada. Salir a jugar y ver los estadios llenos. Este lado es lo que más me llamó la atención. Lo peor, es cuando ocurren cosas en las tribunas. Mucha gente va con su familia, hijos y mujeres, y por pavadas se producen hechos de violencia. Y cuando pasan, a cualquier persona, no sólo al jugador, te hacen pensar si vale la pena seguir en esta carrera.” Aunque aseveró que sin haber tenido problemas serios con rivales, que “por mi manera de ser me llevo bien, sé que soy muy cargoso adentro de la cancha, me gusta hablarle mucho a los jueces y a veces me tienen que frenar. Al menos conmigo, siempre se han portado bien. Me han respetado como yo a ellos, con los rivales ha sido normal, con 33 años ya no me asusta nada y tampoco me va a achicar nada”..