Tiene dos semanas para trabajo y replanteos. Ese es el panorama de Lanús de cara a su partido con Vélez del domingo 16, tras una dura derrota en Rafaela ante Atlético donde iba ganando bien, controlaba el juego y de golpe, entre dos expulsiones seguidas por intemperancia, un par de goles del local donde también hubo fallas individuales y colectivas, Lanús se quedó sin dos hombres, poca reacción -aunque fue adelante con vergüenza- y tres puntos menos que lo alejaron más de la porfía por el título, sumando además sólo dos unidades sobre 12. Como si fuera poco, fueron sus primeros goles en contra como visitante y dejar su invicto en esa condición. Demasiado para un equipo -no consolidado- y un plantel que puede dar mucho más.
Si bien el técnico Gabriel Schurrer no se quejó de la dos tarjetas rojas -Regueiro e Izquierdoz -, destacó que fueron condicionantes para que el partido cambiara de rumbo, pero reiteró que “tenemos que trabajar para que se puedan cerrar los partidos, pasó con Colón y ahora ante Rafaela” y que “el objetivo siempre estuvo en clasificar a la Copa Libertadores”. Además, admitió que sumar dos sobre 12 “duele porque estábamos prendidos, no pudimos mantener esa regularidad y los resultados, pero de los jugadores no digo nada, dieron todo”. En reserva, se impuso el local por 1 a 0 y sobre la hora Juan Neira desvió un penal. “Fue un partido tranquilo y controlado pero lamentablemente se nos escapó en 10 minutos de descontrol. Creo que las expulsiones estuvieron bien. No tengo nada que cuestionar sobre ellas. Sí cuestiono del árbitro el hecho de que no haya medido con la misma vara algunas situaciones del partido. En el mismo lugar de la falta de Regueiro, Zbrun hizo una infracción muy parecida sobre Camoranesi y Baldassi dijo que no la vio. Ya conocemos a este juez, que deja pasar muchas circunstancias. Pero con las expulsiones no tengo nada que decir porque fueron justas”, indicó.
El entrenador, que ahora debe trabajar para levantar el ánimo de su gente y perfilar los dos cambios obligados para después del receso, dijo que “perdimos el control del partido y cambió la historia del mismo en pocos minutos. A pesar de contar con nueve jugadores, tuvimos dos oportunidades de gol y el esfuerzo que hicieron los futbolistas fue importantísimo. Es una lástima que no haya alcanzado pero no pudimos cerrar el resultado. Uno debe mirar los aspectos positivos de las cosas, a pesar de una derrota. Sin embargo, hay muchas circunstancias que analizar en cuanto al juego. Tendríamos que haber ganado el encuentro y nos fuimos sin nada”.
Empero, reconoció “Chuco” que “unos convirtieron en dos circunstancias que habíamos hablado. Hay que cerrar los partidos cuando debemos hacerlo para no lamentarse después como ahora. Dos puntos sobre 12 es malo y no hay nada que discutir, tenemos que mejorar. En estos momentos hay que tener tranquilidad y no volvernos locos. Tendremos muchas charlas para levantar el aspecto anímico, porque cuando no podés rescatar resultados hay que serenarse y potenciar las fuerzas.
Y en cuanto a que hace tres fechas todavía estaba en la lucha por la cima, Schurrer no dudó en decir que “el que pelea el campeonato es Boca, que es el puntero. Nosotros teníamos como principal objetivo clasificar a la Copa Libertadores, porque el periodismo nos calificó de candidatos. Las metas de nuestro equipo son entrar al torneo internacional y después ser protagonistas, como en el torneo pasado. El que tiene que ganar los campeonatos siempre es Boca, Lanús tiene la obligación de pelearlos”.