Lanús parece transitar por dos caminos bien distintos a lo largo del semestre. Si por un lado se desliza por un sendero ideal en la Copa Libertadores, con dos triunfos consecutivos sobre Emelec -el martes pasado ganó en Ecuador-, otra es su realidad en el Torneo Clausura. El Granate acumula cuatro derrotas en fila en el certamen doméstico y el domingo, desde las 20.30, tendrá un duro enfrentamiento, pues deberá visitar la Bombonera para medirse con Boca.
Tras la victoria escueta pero fundamental en Guayaquil para alzarse en la cima del grupo 2 del campeonato internacional, ahora es turno de repetir condiciones en casa. Y para eso necesita solidez y contundencia ante el campeón vigente del fútbol argentino. Antecedentes no le faltan: En el Apertura 2010, último choque en casa del Xeneize, el visitante se impuso 2-1 con tantos de Sebastián Blanco y Agustín Pelletieri. El empate transitorio lo había marcado Juan Manuel Insaurralde.
Por lo pronto, el entrenador Gabriel Schurrer, que pese a no tener competencia copera la próxima semana aplicará alguno cambios, ya de rutina, en el andamiaje de su equipo, podrá contar nuevamente con dos pilares: Mauro Camoranesi, que ya cumplió con las dos fechas de suspensión que determinó el Tribunal de Disciplina luego de la expulsión frente a Tigre, y Guido Pizarro, quien ya purgó la jornada fuera de las canchas después de recibir la quinta tarjeta amarilla en el compromiso con derrota incluida ante Estudiantes.