Lanús se quedó con las manos vacías en su visita a Paraguay al caer 2-1 frente a Olimpia en el marco de la segunda fecha del grupo 2 de la Copa Libertadores. El Granate mostró fuerza de voluntad pero el rival golpeó en los momentos clave y con goles de Marín y Biancucchi, se llevó los tres puntos. En el elenco sureño había empatado transitoriamente Carlos Araujo.
La tranquilidad con la que había arrancado el partido se desvaneció en un instante producto de un tiro libre que descolocó a Agustín Marchesín. La apertura del marcador sucedió a los 24 minutos de la etapa inicial con una pegada precisa del ex Independiente. Antes de esa situación, el encuentro transitaba por una calma absoluta, sin grandes sobresaltos, y en el que, pese al mayor protagonismo del elenco local, no aparecían opciones de peligro.
El conjunto paraguayo fue elegante en el manejo de pelota e inteligente para trasladarla desde el fondo. Sin embargo, le costaba quebrar el bloqueo defensivo que propuso el Granate. Con la premisa de evitar complicaciones en la última línea, el planteo de Gabriel Schurrer pregonaba la espera y el equilibrio por sobre la intención y la propuesta en ataque. Aun así, Olimpia carecía de ideas para inquietar.
Pero el gol de Marín cambió el panorama. Desde ese momento los nervios se apoderaron de los visitantes, que perdieron la línea y aquella solidez expuesta en el principio se trastocó. Con la obligación de ir por la igualdad, Lanús salió del letargo y buscó, sin claridad, la paridad en el resultado. Si acaso la generación de juego ya era dificultosa, mayor iba a ser cuando Diego Valeri, a partir de un golpe en la cintura, debió ser reemplazado por Neira antes del cierre del primer tiempo. Era evidente que el elenco sureño parecía aislado, lejano de cualquier atisbo de reacción y así se fue al descanso, con la misión de revertir sus formas para mantener su invicto.