El llamado al Comisario Mayor Rubén Pérez, titular del COPROSEDE llegó tarde: éste pretendía dar marcha atrás con el acuerdo de palabra que había tenido con el presidente de El Porvenir. Pero la hinchada ya estaba en las tribunas con toda la batería a cuestas para alentar al equipo que perdió con Lamadrid: Bombos y banderas le daban colorido a la tarde, y no la iban a mover tan fácil. Se generaron algunos intentos de acuerdo pero los hinchas se mostraron reacios a abandonar los tablones largamente prometidos en los días previos. El comisario a cargo del operativo se mostraba intransigente como los hinchas y hasta amenazó con alguna represión: la cordura de algunos dirigentes lo hicieron desistir y con la promesa de buen comportamiento de los hinchas, la desprolijidad trató de manejarse de la mejor manera. Hubo un cruce involuntario de órdenes que generaron el malentendido.