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14 de diciembre 2010 - 00:00
Maqueta con materiales reciclados
EL PELUQUERO OMAR CAPPIELLO PRESENTO NUEVA MAQUETA
Titanic de cartón y papel en Lanús Oeste
En las manos del multifacético Omar Cappiello de 49 años, todo material descartado puede convertirse en una formidable maqueta. Peluquero, actor, animador y profesor de artes visuales, divide su tiempo en cada una de esas actividades y cuando puede moldea aviones, trenes, barcos o frentes de casas copiando hasta el mínimo detalle. Su reciente obra, un Titanic de cartón y papel maché. Para realizar esa tarea, improviso un pequeño taller en su peluquería y allí guarda pinturas, herramientas de todo tipo y también algunas de su propia invención como el caso de un cortante de telgopor que realizó sobre un arco y un trozo de alambre, que luego calienta para modelar la figura deseada. En el resto del salón, además de los elementos propios de la peluquería, en sus paredes abundan retratos suyo junto a otros actores con los que trabajó. Su última obra es el Titanic cuya construcción le llevó unos dos meses, donde volcó la experiencia de los 31 años que lleva realizando distintas maquetas. El casco lo realizó en cartón de cuatro milímetros, papel maché, masilla, lija y mucha paciencia para darle la forma adecuada. Aunque tiene un metro setenta de largo y 40 centímetros de manga, el Titanic no es la maqueta más grande que construyó, lo fue el buque Bismarck que tenía dos metros de largo. Ese barco de la segunda guerra mundial lo realizó a pedido de un militar del sur.
El barco y mucho más
Uno de los primeros pasos para la construcción del barco que se hundió tras chocar con un témpano de hielo el 14 de abril de 1912, fue encontrar un plano que le sirviera de guía. Sin embargo no siempre es fácil obtener todos los datos necesarios para mantener la escala. Por ese motivo, las medidas debió imaginarlas a partir de algunas conocidas como por ejemplo, el alto y ancho de una puerta y a partir de allí, realizar las ampliaciones o reducciones según el caso.
Todo sirve
“Todo sirve” asegura Cappiello al referirse a sus artesanías. Una prueba de ello es el Titanic junto con otras maquetas que espera poder mostrar durante alguna exposición. Para las cuatro chimeneas utilizó tubos de cartón en los que se envuelven las servilletas de papel, los ojos de buey, arandelas de distintas medidas utilizando también palitos de helado, distintas tapas de gaseosas e hilos de distinto calibre. Para las anclas de proa, uso unas pequeñas cadenas y un paragolpe de un autito de juguete cortado al medio. En cambio, para las tomas de aire y tambores que ubico sobre la cubierta, se valió de audífonos y transistores en desuso. El material que utiliza lo aportan los chicos del barrio, aunque en otros casos lo recoge el mismo cuando estima que ese elemento puede servirle. En ese sentido afirmó que “hay que aprender a ver las formas de lo que se descarta”, pero el artesano de Lanús está entrenado para eso. Para él, un pequeño envase de yogurt se convierte rápidamente en una turbina de avión, mientras que el acetato donde vienen envasados algunos juguetes simulan vidrios de ventanas.