Los hinchas de San Telmo no soportaron una derrota más. Cuando quedaba un minuto para el cierre del compromiso entre el Candombero y Sportivo Italiano, el árbitro Yamil Possi debió suspender el duelo por falta de garantías de seguridad, pues algunos simpatizantes del elenco local se subieron al alambrado y no permitieron que el partido finalizara reglamentariamente. La ebullición la propició la realidad que atraviesa el elenco que por el momento conduce Facundo Besada, ya que caía por la mínima diferencia ante un rival directo en su lucha por mantener su lugar en la Primera B Metropolitana.
El encuentro develó en todo momento los nervios en el interior de ambos planteles. Comprometidos con el promedio, tantos los de la Isla Maciel como el Azzurro estaban obligados a sumar de a tres si pretendían un poco de aire en su coeficiente. Más dudas que seguridad en el manejo de la pelota, fue un típico partido con dientes apretados y que es considerado de “seis puntos”. Y el panorama continúo hasta los 20 minutos del complemento cuando Cristian Rami aprovechó una de las pocas opciones que se presentaron y dejó sin respuestas al arquero Leandro Evangelisti.
Para después quedó la angustia del dueño de casa, que hilvanó una racha negativa de tres partidos perdidos y extiende el magro número a nueve sin conocer lo que es ganar