Según un relevamiento el precio del pescado aumentó un 30 por ciento en los últimos días, rumbo a la conmemoración cristiana de Semana Santa. Así lo señalaron comerciantes de Avellaneda y Lanús, pero advirtieron que “la suba aunque es estacional, está en dentro del margen de aumentos de precios generalizados”. Los consumidores, se quejan de “aumentos desmedidos” y esperan que no se incrementen en los próximos días las valores, dado un conflicto en Mar del Plata donde ha quedado sin distribuirse más de una tonelada de diversas clases de pescados. La provisión no peligra, pero se ve resentida. Los incrementos en la merluza pasaron de 22 pesos a 28 o 32, según el lugar, ya que en las ferias hay algunas variantes, pero en las grandes cadenas de comestibles hasta aparece a 35 pesos. “Esta suba es normal y fue ocasionada por la inflación que afecta a la mayoría de las cosas”, justificó un comerciante. “El año pasado a esta altura el filet no superaba los 22 pesos y ahora los estamos vendiendo a 28”, señaló otro. En los supermercados con diferencias de entre 2 y 10 pesos por kilo: según informan en sus páginas digitales las cadenas de Supermercado Disco y Coto, en la primera el kilo de filet se vende a 31.99 pesos, y en la segunda a 37,35. El precio del calamar, que es otros de los pescados más económicos, en tanto, se consigue por precios que oscilan entre los 13 y 14 pesos. Pese a ello, desde el sector sostienen que en comparación con el precio de otros tipos de carne, como la vacuna, el pollo o el cerdo, “el pescado se mantiene en un valor accesible”.
Comparaciones
“Antes era mucho más caro comprar filete o cualquier pescado, pero hoy en día el precio se acercó mucho más”, dijo un comerciante y con otros coincidió en que “la carne está más cara todavía, entonces la gente se sigue inclinando por el pescado, que inclusive es más sano”. Al tiempo que se considera que “el espíritu de la fecha” colabora a que la gente compre más, los comerciantes aseguraron que “son “mínimos” los cambios que hay en cuanto al nivel de ventas, y los clientes dan sus propios argumentos. “Todo está muy caro, no se puede comer ni carne de vaca ni pescado por el precio, entonces comeremos otra cosa. Y si en Pascuas no se puede comer cerdo o pollo, bueno, intentaremos con las verduras”, se quejó una vecina con el monedero flaco y muchos impuestos por pagar aún.