Era una final. Había en juego más que tres puntos porque enfrente estaba un rival directo. Y San Telmo la sacó adelante con coraje, ambición y una dosis de buen fútbol. El Candombero superó por 2 a 0 a Tristán Suárez y despejó, al menos por una semana, los fantasmas que sobrevolaban sobre el trabajo del cuerpo técnico que encabeza Facundo Besada.
La figura fue su enganche, Gerardo Ezequiel Arriola. El “10” participó de las dos jugadas que terminaron dentro del arco lechero y redondeó lo que pudo haber sido su mejor juego con la camiseta azul y celeste. “Pudimos ganar un partido importantísimo, clave para lo que nos estamos jugando nosotros y ojalá sirva como punto de partida de una racha positiva que nos permita revertir la situación que nos toca atravesar que es incómoda y desgastante”, le dijo el volante a este medio.
A la hora de referirse a su actuación personal, el mediocampista remarcó que “uno siempre trata de hacer lo mejor para el equipo”. “Gracias a Dios, en este partido me tocó participar de las jugadas que definieron el resultado y eso me pone muy feliz y a la vez me tranquiliza. ¿El equipo? Jugamos bien, supimos mantener el balón en nuestro poder y, fundamentalmente, tuvimos la actitud que hay que tener para afrontar este tipo de partidos”, remarcó.