El polifacético vecino de Quinta Galli, Rubén Noceda, tiene en su haber un futbolista que debió dejar por un problema en una pierna, recibirse de abogado hace dos años, pero en el camino surgió el actor, hecho que cambió su vida y pasó a compartir tablas, televisión y celuloide con los más famosos. “Comencé estudiando con Cacho Vavasoni que es un gran docente de teatro de Capital Federal, el mayor conocimiento actoral lo adquirí con Alberto Madín, que es uno de los mejores directores de teatro clásico del país”, dice. Ahora inicia el rodaje de una tira televisiva y espera del estreno de tres películas en marzo, una con Raúl Taibo que se llama “El Túnel de los huesos”, la segunda es “Pies en la tierra” con Carlos Belloso y la otra es “El avismo” con Dalma Maradona, Raúl Rizzo y Juan Palomino. Su experiencia, también tiene que ver con novelas y con Adrián Caetanio hizo Tumberos y Disputas, y los filmes “Un oso rojo” y “Crónica de una fuga”, con Pablo Echarri.
Las vocaciones
Con 49 años, dos hijos Dalma y Luciano -que vive en San Justo que es el otro lugar de pertenencia de intérprete-, además es docente de teatro con una escuela de actuación en Ciudad Autónoma. “En realidad mi vocación primera fue el fútbol, fui jugador de Dock Sud en los años 80, luego en Los Andes, después tuve una lesión en la tibia y dejé. En paralelo estudiaba para martillero público en Lomas y después arranqué por intermedio de un amigo -Daniel Valenzuela- que me acercó a la Asociación Argentina de Actores en la cual hoy tengo un cargo de dirigente”. Rubén dice que luego del fútbol buscaba encausar su carrera, “empecé una búsqueda de tener algo que me diera ese placer o más alegría y la actuación me demostró que había otra pasión por desarrollar. El alejamiento de la canchas me produjo una depresión grande. El teatro pudo suplir esa angustia”.
Muchos éxitos
En principio Noceda hizo publicidad para televisión, de allí a un casting para la película “Un oso rojo”, y eso “me llevó a hacer el éxito de “Tumberos” y comenzamos a trabajar en los proyectos de Caetano”. Luego, en el teatro clásico con Madín donde hicimos “El enfermo imaginario” de Moliere en el complejo La Plaza de la calle Corrientes y muchas obras más como “Segundo tiempo”, el sainete “Tu cuna fue un conventillo”, “Caja de Resonancia”, todo desde el 2000 en adelante. De abogado me recibí en 2009, tardó por el tema de viajes y compromisos artísticos”. De los mundos del deporte y el espectáculo, dice “son diferentes, tanto a nivel compañerismo como la gente que concurre. A mi me costó hacer pié en el espectáculo por ese tema, venía de códigos diferentes, antes no estaba latente tanto arte en mí y situaciones sociales que se cuentan en obras o películas”.