Mimado por la hinchada, cuidado por el cuerpo técnico porque fue un semestre con dos lesiones y castigado duro por rivales que saben de su rapidez y calidad, Sebastián Blanco tuvo un torneo con altibajos por todos esos motivos, y piensa en una buenas vacaciones para recuperarse en lo físico y anímico dado que es un emblema del equipo y éste lo necesita tanto para generar juego como para definir. Blanco tuvo mala suerte de entrada cuando se lesionó en un entrenamiento. Eso conspiró contra el andamiaje que ya traía Lanús en al era de Luis Zubeldía y por eso su arranque no fue el deseado -aunque en la cancha de Boca marcó un gol de su sello-, volvió, creció, otra lesión -parate- y regreso para completar el ciclo ya de la mano de Gabriel Schurrer. No era el mismo Blanco y hasta tuvo que ir al banco a la espera de estar mejor para jugar todo un partido. Del final, dijo “no importa a derrota del final fuera por uno o cuatro goles, terminó así, hay que recargar las pilas para lo que viene. Nos fuimos mal por la goleada ante River, fue un golpe duro. Pero nos queda hacer una buena pretemporada, que esta vacaciones nos recuperen de un año duro. En lo personal fue un semestre atípico, tuve lesiones que hacía rato no presentaba, me costó recuperarme y luego encontrar la forma futbolística. El compromiso nuestro fue no negociar los objetivos, más allá del cambio de técnico, ahora comienza otro año y ya nos conocemos mucho más”. Cabe recordar, que Blanco fue el autor del tanto con que en el Clausura del 2010 Lanús superó a River por la mínima diferencia en Arias y Guidi.