Un golpe muy duro sufrió ayer Talleres al caer por la mínima diferencia ante San Miguel en Remedios de Escalada. Sí. Una vez más padeció la localía. Y van... En esta oportunidad, el conjunto que dirige Osvaldo Ruggero debía marcar su superioridad en la cancha y evitar zozobras ante un rival que deambula por la mitad de la tabla de posiciones y se encuentra alejado de las chances de acceder al octogonal final por un ascenso a la Primera B Metropolitana. Pero el albirrojo no supo cómo vencer la adversidad y volvió a quedar seco en su casa como había sucedido hace dos semana cuando perdió con J.J Urquiza por 1 a 0.
Sin resolver los problemas defensivos y con carencias en la creatividad, el Tallarín vio como el Trueno Verde se ponía en ventaja rápidamente. A los 16 minutos, Leandro Rodríguez sacó a relucir su capacidad de definición y decretó la apertura del marcador. Desde allí, el local no entendió la forma de alcanzar la igualdad. Buscó, intentó, creció en el terreno de juego pero sin ideas. Incapaz de efectivizar en la red lo que proponía en la cancha, el rival se mostró tranquilo para evitar sus estocadas en los últimos metros.