En apenas un rato
Y desde allí, los siguientes diez minutos fueron un calvario para Talleres. A los 35, cuando la calma era la constante en el transcurso del encuentro, Diego Figueroa estampó el 1-1. En ese momento, el local se dejó llevar por el impulso del tanto y continuó presionando el arco visitante. Sostuvo con inteligencia la verticalidad, dejó sin aire el mediocampo rival y tomó la posesión de la pelota en toda su dimensión. Por eso no fue raro que a los 38 la ventaja pasara a cuentas del dueño de casa. El autor fue Rodrigo Trejo. Y para colmo, cuando se terminaba la etapa inicial, Ezequiel Cerica aumentó la cuenta.
El segundo tiempo comenzó como terminó el primero. Néstor Villalva aprovechó que Talleres entró dormido y decretó el 4-1 definitivo, un resultado que deja absorto a Ruggero y compañía y complica el panorama en busca del ascenso a la Primera B Metropolitana.