Los trabajos de repavimentación que puso en marcha el municipio de Avellaneda hace un par de semanas sobre las avenidas Mitre del 300 al 600 y en Belgrano desde el hospital Pedro Fiorito hacia Alsina, por un lado demuestran la proyección comunal de aportarle mejoras a sus respectivas calzadas, pero han creado un caos de tránsito en los últimos días a raíz de la falta de señalización -apenas un par de carteles grandes en naranja-, carencia de control vehicular para que colectivos, transportes de sustancias y automovilistas que optaron por tomar calles como Díaz, Vélez, Palaá o Colón, para llegar a un embudo grande a la altura de Berutti, Italia o General Paz. Malestar, bocinazos, gente bajando y subiendo de los ómnibus donde podía y pocos agentes indicando los cambios, son parte del sufrimiento propio y ajeno.