Cinco integrantes de familia Paolo, entre ellas una joven embarazada de seis meses, viven de casa en casa de vecinos tras ser desalojados del predio de la Asociación de Curtiembreros de Buenos Aires (ACUBA) de Villa Diamante, dado el plan de saneamiento de la zona mediante la Autoridad de la Cuenca Matanza Riachuelo (ACUMAR). La gente estaba hace muchos años allí, donde ahora hay un destacamento de Gendarmería, pero se cumplió una orden judicial, y ahora necesitan ayuda para poder subsistir, además de tratar de recuperar parte de sus enceres que fueron quitados del predio. Para María José, que espera un hijo varón, y sus otros familiares, la situación es complicada porque, orden del juez mediante, fue desalojada de su casa que fue derrumbada mientras tramitaba un Recurso de Amparo. Encima, destacó que parte de sus pertenencias fueron cargadas en un camión de la municipalidad de Lanús en el momento de la salida, aunque todavía no las ha podido ubicar.
El campo de Tito
Ella nació y se crió en ese lugar que cuidaba su padre y que se conocía como “el campo de Tito el Cabezón”, fueron casi cinco décadas de la familia en la zona. Son más de 11 hectáreas de tierras que luego pasaron a manos de ACUBA, aunque un poco más de una manzana ubicada en Olazábal y Molinedo quedó reservada para Tito y su familia. Entonces ese sector fue convenientemente cercado con pared, habida cuenta de las tomas de tierras que se sucedieron. Si bien mantenían su casa y una pequeña granja, al tiempo que alquilaban parte del espacio para una antena de una radio y guardar camiones, incrementando sus ingresos de ese modo, todo cambió porque “no sólo nos dejaron sin casa, sino también sin esos ingresos para la familia”, dijo la vecina.