Hace 100 años desconocía que abandonaría su Asunción natal para radicarse en Argentina. Veneranda Arrúa de Pereira, hoy vecina de Burzaco, acaba de celebrar un siglo de vida junto a su familia. Vital y activa, a diario realiza sus caminatas y periódicamente visita a su peluquera para preservar su coquetería. Desde 1990 reside en esta localidad de Almirante Brown, junto a una de sus hijas, pero durante más 60 años vivió en el barrio porteño de La Boca, donde disfrutaba de verlo a Gardel pasear por Caminito. Veneranda tiene cuatro hijos: Alberto, Clorinda, Alfredo y Angela, quince nietos y seis bisnietos. Junto a ellos celebró su cumpleaños el domingo pasado, aunque ya está todo dispuesto para el gran festejo del sábado próximo junto a todos sus familiares y amigos.
Historia de amor
Como si se tratase de una película, Veneranda protagonizó una romántica historia de amor junto al río Paraná, donde conoció a su esposo, un capitán correntino que periódicamente recalaba en el puerto de Asunción. En esa ciudad, ella, junto a su madrina, atendía un restaurante. Durante cuatro años, Felipe Pereira la cortejó, pero luego desapareció sin motivo alguno, lo que desilusionó a la mujer. Sin embargo, un año después regresó para proponerle matrimonio, aunque con la condición de “venir a vivir a la Argentina”. A pesar de la diferencia de edad -se llevaban 20 años- Veneranda no dudó, se casó y dejó Paraguay para instalarse en La Boca. Tal como se acostumbraba en aquella época, Veneranda dejó de trabajar después de casa, ya que Felipe quería que se ocupara de la casa y de la crianza de sus hijos. “Siempre nos dice que es feliz, que está contenta con la decisión que tomó hace 75 años, de haber formado la familia y vivir en la Argentina”, nos comentó Clorinda una de sus hijas.
“Estoy muy bien”
En diálogo con este medio, Veneranda, que se muestra muy activa y lúcida, afirmó que “me siento muy bien” y contenta de haber llegado a los 100 años de vida. “Si puedo y si hace lindo tiempo, salgo a caminar a la mañana y a la tarde, después miro un poco de televisión”, agregó la vecina de Burzaco, quien admitió que no se pierde ningún programa de Mirta Legrand. Sus hijas agregaron que no deja de ir a la peluquería porque es “muy coqueta” y la valoraron como una “muy buena mamá” que se ocupaba de todo lo que necesitaban.