Una suma que enriquece
Sobre el camino recorrido hasta el disco, José Pablo "Chino" Suárez aseguró: "Cambiaron la cantidad de músicos en la banda, la sonoridad, la proyección, el ritmo de trabajo. También se agregaron más personas trabajando para la banda en cuestiones técnicas y logísticas. Y, sobre todo, se enriqueció el concepto de música mestiza gracias a la calidad y diversidad musical de cada uno de los integrantes".
Además de López, encargado de la voz, acordeón y guitarra, integran La Rumbadera Laura Blumtritt, en voz y acordeón; Agustín Tripaglia, en guitarra eléctrica y coros; Sofía Mathews, en saxo alto y coros; Pilar Sicardi, en saxo tenor y coros; Cristian Aliotta, en trompeta; Fabio Quinteros, con textos y coros; Alexis Lío, en el bajo), Maximiliano Jersak, a cargo de las congas; Rocío Carmona, en percusión; Juan Fernández, con los timbales; y en la batería, Sebastián Piombo. Una verdadera multitud al servicio del ritmo.
El estudio... estuvo en orden
Pero tener semejante cantidad de integrantes no sólo implica una mayor variedad de sonidos y muchas más cabezas a la hora de pensar, sino que complejiza algunas cuestiones. "Desde que entramos al estudio hasta la última revisión y masterización, pasaron unos tres meses de trabajo entrando tres o cuatro veces por semana a Estudios Dragón. Somos doce músicos así que había que grabar de manera ordenada. Cada jornada de grabación demandó mucho trabajo", explicó Fernández.
Sin embargo, el orden no fue el único desafío: para una banda que sube doce músicos al escenario y que tiene una presencia muy fuerte en el vivo, materializar toda esa energía en un álbum no es tarea fácil.
En este sentido, Blumtritt adelantó: "Es un disco fresco, que refleja esta primera etapa de la banda, en el que intentamos mostrar todo lo que veníamos haciendo desde el principio para aquellos que aún no nos pudieron ver en vivo Llegamos a un punto donde considerábamos que era importante poder plasmar nuestras canciones en algo físico y estamos muy contentos con el trabajo".