Los agentes cavaron enseguida un pozo de un metro de diámetro, donde hicieron detonar la granada para desactivarla, sin que se produjeran personas heridas o daños materiales. Por el momento, no se había determinado el origen del artefacto y no hay personas imputadas por el incidente.
El 3 de septiembre se había producido otra alarma similar en la zona céntrica de Morón, en la zona oeste del conurbano, después que una mujer avisara que tras llevar una caja que encontró en la calle a su casa, se dio cuenta que contenía tres granadas.
Tras evacuar toda la cuadra, los efectivos policiales que arribaron al lugar detonaron las granadas, que eran FMK2, otro de los modelos utilizados por las fuerzas armadas locales.