Las actividades en la Escuela de Educación Primaria (EP) 32 y en la Escuela de Educación Secundaria Básica (ESB) 30 de Esteban Echeverría, que funcionan en las aulas modulares que se ubicaron sobre la plaza ubicada en Echeverría y Cepeda de Monte Grande, reiniciaron sus actividades la semana pasada, perdiendo casi dos meses de clases, luego de que se solucionaran algunos de las deficiencias edilicias que presentan el establecimiento temporario.
La comunidad educativa renovó su reclamo en favor de que se concluya la construcción del nuevo edificio, donde en la actualidad, según el testimonio de algunos padres sólo trabajan tres albañiles, por lo que estiman que no será inaugurada en marzo de 2012 como se los prometieron las autoridades.
En el Consejo Escolar de Esteban Echeverría aseguraron que el tema está en manos de la Dirección de Infraestructura bonaerense y de los Inspectores de la rama, por lo que se excusaron de dar alguna explicación. Este medio intentó comunicarse el viernes pasado con la Jefatura de Inspección, pero en la víspera del fin de semana largo nadie atendió el teléfono. Los padres también aseguraron que no son recibidos por estos funcionarios.
Malos olores y alimañas
Al margen de los problemas que se solucionaron precariamente, como ser la reparación del alambrado perimetral, que no fue reemplazado sino “emparchado”, o la de los techos, los padres continúan quejándose de los malos olores y alimañas con que deben convivir alumnos y docentes debido a la basura que permanentemente hay en las calles. Además, aseguran que los chicos toman clases mientras se realizan siguen realizando tareas de pintura.
Más allá de eso, los padres denunciaron que sus los casi 500 alumnos son “rehenes” de los inspectores ya que no les permiten continuar sus estudios en otros establecimientos del distrito. “Han dado la orden a las otras escuelas de que no tomen a los chicos que provienen de la ESB 30”, explicó la preocupada madre un alumno.
Gladys Luques expresó que “hace casi dos meses que los chicos no tenían clases porque era imposible trabajar en esas condiciones, con ratas y techos cayéndose en la cabeza. A pesar de los arreglos que hicieron ahora, igual alumnos como docentes siguen estando en peligro, a nadie les interesa el futuro ni la educación de nuestros hijos”.
Respecto a la construcción del nuevo edificio, Luques se quejó por la lentitud con que avanza la obra, que ya sufrió varias suspensiones como también varias licitaciones. “Se ven trabajar sólo a tres albañiles y así no vamos a ninguna parte”, se quejó.