Orgullosos de lo han logrado, los integrantes de la panadería hoy buscan elementos que les permitan potenciar su proyecto.
" Necesitamos un espacio propio, un horno pastelero, una amasadora, balanza, harina leudante, margarina, grasa, membrillo, batata, sal, azúcar. Sabemos que nos falta mucho por aprender, mucho por mejorar. Pero a nuestros productos no hay con que darle; tienen un condimento secreto", destacaron desde L@s Pib@s.
Quizá, ese condimento secreto sea la voluntad de progreso amparada en la férrea convicción de que hay una forma distinta de vivir y que el trabajo es el camino para llegar a ella.
Actualmente, el proyecto busca abrir nuevos caminos y es por eso que adquirieron una bicicleta para llevar a todos los hogares sus famosas prepizzas y para que sus buenos bizcochos y pepas lleguen a todos los que quieran colaborar con ellos y con su trabajo.
"Viernes a viernes seguimos encontrándonos, seguimos compartiendo la vida, las angustias de aquello que duele en lo profundo, las alegrías por descubrir que se puede, las esperanzas y ganas de salir, la tristeza por no poder, los sueños por crecer. De a poco nos fuimos afianzando como grupo. Con idas y vueltas, con sus más y sus menos, pero juntos, acompañándonos, no faltando a la cita de los viernes de pan", aseguró Sebastián, miembro del emprendimiento.
Cómo empezó todo
El proyecto de montar una panadería, una idea que surgió casi azarosamente gracias a que Juan Pablo, otro de los miembros del grupo, comentó que tenía un horno pizzero, se materializó cuando Martín Sabio les ofreció las instalaciones del Centro Cultural La Toma.
"Le contamos la idea y nos invitó a una asamblea a presentar la idea. De entrada les dio miedo la posibilidad, ya que habían tenido algún conflicto con los pibes, pero aceptaron prestarnos el espacio. El viernes 11 de octubre de 2013 arrancamos con la Panadería. Después de esperar una media hora, apareció "Hueso". Amasamos juntos, esperamos que leude la masa, cocinamos y por último nos tomamos unos mates con la primera producción de pan", recordó Sebastián.
"Los encuentros son maravillosos, dolorosos, esperanzadores, traumáticos, enriquecedores, transformadores, conflictivos, como la vida misma", aseguraron desde No seas pavote.