El sábado previo al reinicio de las actividades, los potentes ruidos provocados por la rotura de vidrios y el griterío, alertaron a los habitantes de los alrededores que rápidamente llamaron a la Policía. La cantidad de integrantes de la banda, obligó a pedir refuerzos para conseguir disuadirlos, aunque no se detuvo a ninguno de ellos.
Ya habían destruido 50 ventanas con piedrazos y habían conseguido entrar al edificio, tras haber barreteado la reja del acceso principal. Una vez adentro, se encargaron de romper más vidrios, puertas y tirar el mobiliarios de las aulas y oficinas, principalmente, de la planta baja.
Tres días de clases perdieron los 600 alumnos de la EP 66 y los 1.400 del CEF 56, ya que la planta alta donde funciona la Secundaria y el sector del Jardín fueron los menos afectados, según explicó Daniel Rofano, director del CEF, al que concurren niños de todo el distrito para practicar de manera gratuita distintos deportes.