Los efectivos simularon ser potenciales compradores de sustancias prohibidas. Bajo este rol, lograron ganar la confianza de los sospechosos y realizar una compra controlada que sirvió como prueba fundamental. Una vez que el intercambio de dinero por droga fue certificado en tiempo real por los agentes encubiertos, se dio la señal para el ingreso táctico de las fuerzas de apoyo. Con la evidencia recolectada mediante la infiltración, el personal policial procedió a irrumpir en la vivienda. Como resultado del procedimiento, se logró la detención de los principales integrantes del grupo, señalados como un clan familiar que controlaba el narcomenudeo en el barrio.