El hecho ocurrió el sábado 19 de marzo de 2011 a las 21.40, cuando Domínguez conducía a alta velocidad, entre 90 y 100 kilómetros por hora, por Dreyer y tras pasar por un lomo de burro perdió el control del vehículo. El auto se cruzó de carril, subió a la vereda, chocó contra un árbol y luego embistió a los tres niños: Axel y Belén murieron en el acto mientras que Lucas quedó herido en la pierna derecha y en el cráneo, pero luego se recuperó. El conductor, herido, logró salió del vehículo y varios vecinos quisieron lincharlo, pero la Policía llegó al lugar y se lo llevó en un patrullero.