"El ejemplo más conocido son los ya famosos muebles de pallets. Pero hay miles de opciones más, neumáticos, cajones de verduras, latas, cartón, papel, todo puede ser reutilizado y convertirse en un producto nuevo sin necesidad de usar materiales nuevos que en su producción generan mayor impacto ambiental", agregó.
Cazadores de tesoros
Los chicos reconocen que la parte más divertida es proyectar un elemento a partir de las ruinas de otro, y sostienen: "Somos como cazadores de tesoros, juntamos cosas de la calle, vamos a lugares de compraventa, ejército de salvación, fábricas, espacios abandonados, en fin, lo que sea donde sea".
Sin embargo, junto al compromiso por una forma de vida sustentable, también convive una forma de arte que combina técnicas y principios. "Creemos que bastante de lo que hacemos tiene que ver con el arte, ya que cada pieza o mueble lleva un proceso artístico-creativo muy interesante", consideró Palavecino.
Por su parte, Pires explicó: "Primero descubrir el potencial del objeto en cuestión. Imaginarlo, proyectarlo, encontrar belleza en algo que en apariencia es feo o está deteriorado. Eso ya requiere de una mirada sensible. Después la instancia de carpintería es decir; el trabajo artesanal de reparación y restauración, proceso de sanación de la pieza. Y por último lo que sería el diseño final pintado a mano, donde queda una pieza única".
La joven recalco que "es importante revalorizar la producción artesanal en contraposición con la producción industrializada y desmedida de las grandes empresas".