Pero el sacrificio no sólo está presente al momento de la largada, cuando el auto busca imponerse a los demás, a la pista y a las mismísimas leyes de la física, sino que se presenta con mayor notoriedad en la preparación misma del vehículo. "El sacrificio es económico, más poner mucho tiempo de trabajo y sacrificar en parte a la familia. Aunque me acompañan y me aguantan el tiempo que le dedico al auto y no a ellos", aseguró.
Corazón partido entre dos amores
Entre otras particularidades que tiene la categoría está el cronograma de la competición. Si bien cuenta con una clasificación y una final, como el automovilismo en general, se corre de noche y el campeonato dura apenas tres meses.
"Dura poco porque se corre de noche. Justamente por esto es que se tiene que competir en verano y no en invierno, porque el frío lo haría imposible ya que las cabinas de los autos no cuentan con paneles que nos protejan de las bajas temperaturas. Cada carrera es toda una ceremonia, porque cada equipo arma su gazebo con sus mecánicos, y los autos se llevan a la posta cuando te llaman", relató el lomense.
A 16 años de su presentación en la categoría, Novellino sigue representado a su querido Lomas de Zamora en la categoría que lo enloqueció desde la primera vuelta. ¿Qué hace los meses que no compite? Prepara el auto junto a su hermano y sigue a Los Andes, el club de sus amores.