Hace años que funciona este medio de transporte y en algunos momentos hubo un balsero que cobraba a la gente entre 5 y 10 pesos para cruzarlos. Sin embargo, el municipio ha mirado siempre para otro lado.
Preocupados por los riesgos que corren estas vidas, un grupo de vecinos autoconvocados informaron al respecto al ministro de Medioambiente, Sergio Bergman, y a funcionarios de ACUMAR (Autoridad de la Cuenca Matanza-Riachuelo), que prometieron volver a interiorizarse en el tema.
Hace dos años, técnicos del organismo nacional inspeccionaron el lugar y analizaron la posibilidad de construir un puente carretero sobre la calle Elizalde. Poco a poco las intenciones se fueron apagando, básicamente por los debates que se suscitaron sobre las dimensiones de la obra, si debía soportar el peso de colectivos y camiones o sólo de autos livianos.
"Esta sería la mejor solución para el problema", señalaron miembros del Foro Hídrico, para quienes la inversión no sería demasiado significativa para la Nación, Provincia o incluso el municipio.
Mientras tanto,
los 12 mil habitantes del Barrio Esperanza deberán seguir arriesgando su vida para ir a trabajar, que sus hijos estudien y tengan la oportunidad de un mejor futuro.