El segundo corte de ruta concretado esta semana por los vecinos del barrio Gabriel Miró, en reclamo de agua, obtuvo la respuesta esperada por parte del municipio de Lomas de Zamora, que concretó un operativo integral en el sector, repartiendo agua potable, instalando luminarias y realizando mejoras en calles. Los habitantes del lugar denunciaron que durante el gobierno no había cumplido con el compromiso asumido el jueves pasado, de proveerles agua mineral y comenzar la construcción de los 10 tanques comunitarios, y que tampoco los había convocado para asistir a la firma del convenio con AySA (Agua y Saneamientos Argentinos) para que llegue el servicio a la zona. Además, se quejaban de que los camiones que habían llegado al barrio traían “agua podrida” lo que provocó que muchos de los chicos estuvieran brotados y la preocupación latente por la ola de calor. Estos fueron los motivos por los que volvieron a mantener cortado Camino Negro durante siete horas.
Operativo
Respecto al operativo concretado al otro día del corte de ruta, la comuna detalló que diez camiones provistos por AySA, ABSA (Agua Bonaerense SA) y Covelia ingresaron al barrio y repartieron agua potable para resolver la situación de emergencia de todos los vecinos que sufrían la falta del servicio. Paralelamente, esta acción tiene su complemento en el convenio firmado ayer entre el Municipio y AySA, que prevé la expansión del servicio de red de agua potable en el radio comprendido por las calles Pío Baroja, Quesada, Camino Negro y Australia, del mencionado barrio (Ver recuadro). Por otro lado, la Delegación de Fiorito llevó a cabo la instalación de 35 nuevas luminarias para mejorar las condiciones de seguridad del barrio y realizó la mejora de 400 metros de calle con motoniveladoras. Al mismo tiempo, se hizo un relevamiento especial con asistentes sociales para determinar los casos de vulnerabilidad en la zona, con el fin de otorgarle la ayuda correspondiente.
¿Motivaciones políticas?
La realización de este segundo corte motivó que desde algunos sectores de la Administración comunal se especulara que detrás de la protesta había motivaciones políticas, acusación que fue rechazada por los manifestantes, en su mayoría mujeres. Una de ellas, Cecilia, rechazó estas versiones al señalar que “nosotras somos todas madres y nuestra única política son nuestros hijos. Los chicos están todos brotados, algunos tienen fiebre, también hay mujeres brotadas porque el agua que tomamos es sucia”. “Lo único que estamos reclamando es agua. Los camiones vienen al barrio traen agua podrida que no nos sirve, queremos agua digna”, exigió Silvia una de las voceras del descontento popular. Por su parte, el intendente Martín Insaurralde manifestó su descontento por la metodología del reclamo, sobre el que señaló que “no es posible que sesenta personas tengan cortada la autopista más importante de la zona sur. No podemos permitir que vuelva a suceder”.