La vivienda ubicada en Soler y Pichincha, en Temperley, generaba profunda inseguridad a los vecinos de la zona. Había sido ocupado ilegalmente y según algunos testimonios era un centro de venta de drogas. Estas preocupaciones derivaron en una causa judicial que, finalmente, ordenó el desalojo de la propiedad.
El mal estado de la estructura edilicia, que presentaba riesgo de derrumbe, era otro de los motivos por los cuales los pobladores de la zona solicitaban la intervención de la Municipalidad de Lomas de Zamora.
Atendiendo estas inquietudes, y una vez concretado el desalojo, la Municipalidad de Lomas de Zamora, a través de la delegación de Temperley Oeste, comenzó a demoler esta propiedad. Allí, se prevé construir una plaza.