Los fiscales remarcaron que la situación es "grave" no sólo porque se trata de un hospital psiquiátrico, sino también porque "la limpieza está a cargo de una empresa privada a la cual el Estado Federal le abona un canon mensual por mantener el espacio en las debidas condiciones de higiene y habitabilidad".
En la inspección a ese sector de la cárcel destinado al alojamiento de pacientes con afecciones neuropsiquiátricas participaron el juez de la Cámara Federal de Casación, Gustavo Hornos; su colega de la Cámara Federal de La Plata, Antonio Pacilio; el defensor oficial Guillermo Todarello, presidente de la Comisión de Cárceles de la Defensoría General de la Nación; el procurador penitenciario de la Nación, Francisco Mugnolo, y el director general de Protección de Derechos Humanos de la Procuración Penitenciaria, Ariel Cejas Meliare.
La comitiva también estuvo integrada por la médica psiquiatra de la Procuraduría de Violencia Institucional (Procuvin), Laura Sobredo, la coordinadora del Área de Registro y Bases de Datos de la Procuvin, Ana Laura López, la coordinadora del área de Encierro de la Procuvin, Bárbara Franco, el secretario de la Fiscalía Federal N° 1 de Lomas de Zamora, Gerardo Fernández, y Cintia Cibulskas, integrante de la misma Fiscalía, el miembro de la unidad de Procuvin en esa jurisdicción, Sergio Quirolo, y los fiscales denunciantes.
Un cúmulo de anomalíasLos fiscales señalaron que en el sector de recreación era "elocuente la situación paupérrima" y describieron "el olor nauseabundo que allí había, el piso con enormes charcos de agua de los cuales también emanaba un olor más que desagradable, manchas en sus paredes que, al menos a simple vista parecía ser, materia fecal" y "una sola pileta de la cual no salía ni una gota de agua, sin elemento alguno de higiene".
Respecto a los sanitarios, señalan que "ninguno cuenta con los accesorios necesarios para un sanitario de tipo hospitalario, habida cuenta de la necesidad de soportes, materiales de superficie y artefactos de apoyo especiales para pacientes con movilidad reducida o que se encuentran medicados, y cuya capacidad de mantener la estabilidad y equilibrio es relativa".
En la denuncia también se describió que las cocinas de cada pabellón "presentan suciedad acumulada y circulan por la mesada y paredes un sinfín de cucarachas en forma permanente, constatando gran cantidad de ellas dentro de los muebles bajo mesada que, por ello, se han tornado inutilizables".
Las deficiencias en la instalación eléctrica fueron constatadas en las celdas de los dos pabellones. "En algunos casos para prender la luminaria de la celda los pacientes-detenidos deben unir ambos cables a través de la manipulación directa".