Pero además de los condimentos propios del partido, también jugaban los puntos que habían sumado tanto Argentinos Juniors como Sarmiento. Al respecto, el volante comentó: "Estábamos obligados a ganar más allá de los resultados de los demás. El año pasado nos costó mucho jugar después de Chicago y este partido fue otra prueba del carácter del grupo".
Con la vuelta a los entrenamientos, ahora con mayor tranquilidad, el cuerpo técnico comienza a plantear un partido que si bien parece haberse jugado hace horas, tendrá condimentos nuevos. Las buenas actuaciones lograron que Delfino replantee algunas posiciones, además de la necesidad de anticiparse a las virtudes que mostró Quilmes el domingo.
Sobre la utilidad del antecedente inmediato y la posibilidad de que se repitan algunos aspectos del cotejo pasado, Di Lorenzo amplió: "Sirve, pero cada partido es diferente. Ellos tratarán de corregir errores y seguramente plantearán un partido diferente y nosotros trataremos de mantener la solidez y manejar los tiempos".
Mantenerse dentro de la elite
El volante de 34 años llegó a Temperley cuando el club pugnaba por conservar su posición en la Primera B, en una situación económica desfavorable y con un equipo en reconstrucción. Como Gastón Aguirre, Brandán, Arregui y Crivelli, fue artífice de la remontada y los dos ascensos consecutivos, además de la permanencia en la A, lograda en 2015. Más que el tiempo, los éxitos lo transformaron en ídolo del Celeste.
Cultor del buen fútbol y la literatura, Di Lorenzo sigue priorizando las cuestiones grupales por sobre las personales y aseguró: "Mi objetivo principal es exactamente el mismo que el grupal, dejar a Temperley en Primera. Después, seguir manteniendo el nivel y el rendimiento para estar a la altura de esta divisional".