Una infancia difícil
Casado y padre de tres hijos, Sosa forjó su camino en la música desde muy pequeño, con una infancia difícil y un cimiento a base de sacrificio y lucha.
Como todo gen tiene un origen, el amor de Sosa por la música vino por herencia de su padre, quien fuera guitarrista de Antonio Tormo y de Hugo Giménez Agüero.
"Luego de la separación de mis padres, a los 14 años fallece mi mamá y con mi hermano tuvimos que salir a trabajar. Comenzamos como carniceros y así estuvimos muchos años, hasta que empecé como repartidor en frigoríficos. Luego tuve mi propia carnicería al mismo tiempo que cantaba en bodegones. Desde hace diez años que no estoy a pleno con la carne, ya que me dedico a la música todo el año con eventos privados", contó a este medio quien a los 15 años ganó el primer festival de Tango y la Canción Melódica.
El cantante oriundo de Almirante Brown indicó que la parte más difícil del certamen fue cuando cantó su primera canción Ahora, aunque el segmento que más disfrutó fue cuando entonó a viva voz O Sole Mio, en un dueto de tenores junto a un viejo amigo, Gustavo Remesar, al que conoce desde hace 20 años.
Con Gustavo fuimos socios en la carne unos meses hace muchos años. Nos conocemos mucho y siempre coincidimos en los casting. Esta vez el destino nos supo juntar en el Soñando y por esas cosas de la vida y del certamen llegamos a la final, donde ganó él finalmente", concluyó el cantante.
Un sueño por cumplir
El cantante Walter Sosa remarcó durante la charla que mantuvo en nuestra redacción cuáles son los sueños que espera se cumplan en un futuro cercano.
"El sueño de cantar ante diez mil personas ya lo cumplí. Lo mismo que lo de los shows en el Gran Rex con Valeria, ahora me sentiría completo si pudiera grabar mi primer disco. Me encantaría que alguna productora o cantante me contrate para poder sacar mi primera placa", confesó.