La primera medida que le representó un gran rédito a la dirigencia Celeste fue la campaña para incrementar la masa societaria y que se tradujo en 1500 nuevos socios.
Ya en lo referente a las condiciones del estadio, se comenzaron los trabajos de profundización y aceleración de las obras que se realizaban. Para esto, el Celeste abrió la venta de abonos y en los primeros diez lograron prácticamente agotar las plateas.
Desde la dirigencia aseguraron que "los ingresos percibidos serán destinados a la construcción de un nuevo ingreso al gimnasio multideportes, nuevos vestuarios para actividades y pensión deportistas amateur, remodelación y ampliación de la concentración del primer equipo, ampliación del vestuario visitante, una nueva sala de prensa y un sistema de riego del campo de juego del estadio".
La cuenta regresiva para Temperley corre a gran velocidad y por esto las puertas del Beranger están abiertas.