"Apenas asumí como presidente, tenía mucha ilusión con poder armar un equipo de fútbol para en un año volver a Primera, de donde nunca nos deberíamos haber ido. De ninguna manera puedo seguir en el Club después de las amenazas a mi familia. Es increíble que se haya llegado a este nivel de violencia. Es tremendo que la agrupación opositora haya realizado en la noche de ayer escraches en los domicilios particulares de los integrantes de la Comisión Directiva", explicó Acuña en la carta en la que notificó su decisión.
Esta repentina salida del flamante presidente generaría la asunción de Héctor Marchetta, que hace poco reemplazó a Marcelo Martínez en la vicepresidencia segunda de la institución. Marchetta es médico y se desempeña como director de la Unidad de Pronta Atención (UPA), que funciona en Lomas de Zamora.
Si el vice segundo no acepta este cargo, la Comisión Directiva deberá elegir entre sus integrantes al nuevo titular del club, tal como indica el estatuto. El llamado a elecciones sólo resultará necesario en caso de que renuncien nueve de los integrantes de la mesa chica. Hasta el momento, sólo hubo cuatro bajas (Carlos y Pablo Portell, Rafael Soler y Acuña), sumada a la dimisión de Pablo Viggiano, que oficiaba como vocal suplente.
En este clima, un grupo de simpatizantes y socios del elenco del Sur se movilizaron a la sede de Banfield para reclamar la dimisión del resto de la Comisión Directiva y el adelantamiento de las elecciones. Fueron cerca de 800 hinchas que se autoconvocaron a través de las redes sociales y se concentraron en Maipú y Alsina de forma pacífica.
Luego de esta manifestación, un pequeño grupo de 100 personas decidieron recorrer las calles de Banfield y Lomas para visitar las casas de los dirigentes (incluida la del ex presidente Portell) y realizar allí escraches que incluyeron cantos e insultos.