"No olvidemos que el juego desune y destruye familias, quiebra la autoestima de las personas, enferma y esclaviza", manifiestan los obispos lomenses, haciéndose eco también de la profunda preocupación de los sacerdotes que viven en esa zona periférica.
En otro de los párrafos del documento agregan que "las ofertas del juego son: 'Un enorme obstáculo social, político, moral y cultural para erradicar la pobreza' (CEA El juego se torna peligroso, 2010), para promover el desarrollo integral de todos y para la valoración del trabajo como fruto del esfuerzo cotidiano".
"Tengamos en cuenta que las personas adictas, en este caso las que padecen el mal de la ludopatía, son personas débiles, que terminan siendo despojadas por quienes sin ningún escrúpulo amasan fortunas", concluyen.
Los obispos lomenses no son los únicos que se oponen al funcionamiento de este bingo. En el mes de julio,
Margarita Stolbizer encabezó una movilización para frenar el proyecto.