“Vivimos en un barrio residencial con laguna propia”, dicen irónicamente los frentista de las calles España y Donati, ubicadas a escasas cinco cuadras de la estación ferroviaria de Rafael Calzada, donde desde hace más de un año que el agua permanece estancada. El problema se agudiza con cada lluvia, cuando el agua cubre todas las veredas e incluso llega a entrar en las casas, arruinando las paredes, los muebles y los electrodomésticos, al margen de la salud y la paciencia de los vecinos. El 3 de junio de este año, volvieron a presentar un petitorio en la delegación municipal de Rafael Calzada, acompañado por firmas y fotos que ilustran el angustiante paisaje. Allí reclaman el mejorado de las calles y la construcción de zanjas para que el agua pueda escurrir hacia un sumidero cercano. Hasta el momento no han obtenido respuesta alguna, pero el hecho no los ha sorprendido, ya que esto le viene sucediendo desde que iniciaron el primer expediente, durante la intendencia del actual diputado Jorge Villaverde. Este medio también solicitó al gobierno de Almirante Brown una explicación acerca de esta situación, y si tenía prevista la concreción de alguna obra en la zona, pero tampoco hubo contestación.
Intransitables
“Nuestras calles presentan un estado deplorable, son intransitables para los autos y también para las personas”, dijo con bronca Ana María, una de las voceras de este barrio “céntrico” de Rafael Calzada. En ese sentido, describió que “la gente camina de piedra en piedra para no embarrarse, con los peligros que ello conlleva, ya que te podés resbalar en cualquier momento”. “La situación es alarmante si a esto se agrega que los remises y las ambulancias no quieren entrar para trasladarnos o llevar a algún enfermo o a quienes padecen alguna discapacidad motriz”. Por este motivo, exigen a la comuna que concrete el mejorado de las calles para facilitar la circulación y la llegada al asfalto.
Barricadas
Uno de las deficiencias que marcan los vecinos es que ninguna de las dos calles tienen zanjas que faciliten el escurrimiento de las aguas, especialmente los días de lluvia. “Cuando llueve, el agua ingresa en nuestras casas y nosotros armamos barricadas con bolsas de arena para tratar de impedir que ingrese a las habitaciones”, relató Ana María, quien sostuvo que “así no se puede vivir”. Los problemas de salud por la constante humedad, es otro de las preocupaciones de los habitantes de la zona, que notan que una mayor cantidad de personas afectadas por enfermedades respiratorias. Por ello, solicitaron a la delegación municipal que abra zanjas para derivar el agua a los desagües pluviales más cercanos.