Le pusimos ese nombre a la primera muestra y concurso, después le dimos ese nombre al programa, porque justamente la pintura traslada a los pacientes de la sala de quimioterapia y los lleva a donde quisieran estar".
Amor y profesionalismo
La fundadora de la entidad también destacó que las actividades que realizan los pacientes junto a los voluntarios de "Donde quiero estar" están contempladas dentro de un marco teórico que les permite "acercarse al paciente desde el lado humano y el lado profesional a la vez".
Sobre su vivencia personal, la creadora de la fundación reconoció: "Lo hago con amor y esa es mi forma de canalizar tanto dolor. Cuando comencé, yo quería que los familiares les hicieran a los pacientes lo mismo que yo le hacía a mi hijo. El tiempo nos ayudó a prepararnos y profesionalizarnos y sé que mi historia personal fue la que me hizo fuerte como para poder ayudar a los demás".
Por otra parte, respecto de la capacitación que reciben los voluntarios, en su mayoría profesionales de la reflexología y docentes de arte, Viel Temperley expresó: "Los voluntarios son entrevistados por un equipo de psicólogas, para estar seguros de que van a poder llevar adelante su voluntariado".
Además, agregó que "hacemos reuniones mensuales para saber como están y como avanzan los proyectos. La continuidad y el profesionalismo de los voluntarios es tan importante para los pacientes como para los voluntarios mismos".