Guillermo Quevedo, maestro de grado con más de 26 años de antigüedad, recordó que "hace siete años un grupo de maestros dejó una carta en la Quinta de Olivos pidiendo que se ampliara el edificio, ya que había quedado chico por el aumento de matrícula. También solicitaban que se contemplara la construcción de una cocina y un comedor acorde a las necesidades ya que la gran mayoría de los niños come en la escuela , y por falta de un salón comedor, lo hacen en las aulas, con los contratiempos que esto acarrea".
"Como parte de la emergencia se instalaron en el patio tres aulas de chapa, una en el 2005 y otras dos en 200, que siguen funcionando con alumnos hasta la fecha", agregó el docente.Quevedo, quien fue secretario general de la filial local de Suteba, recordó que "después se realizó un proyecto, que gracias al esfurzo de docentes, directivos y miembros de cooperadora de ir periódicamente a la La Plata, se logró que se iniciara la construcción en 2012, pero por diferencias entre la empresa constructora y la gobernación, la empresa abandonó la obra hace más de un año".
Ante esta situación, durante 2011, las autoridades de la escuela debieron suspender las clases por proliferación de roedores que habían anidado bajo una de las aulas precarias, un peligro sanitario que derivó terminó con una almuna mordida por una rata. Se elevó un reclamo y se logró la desratización y más promesas.