23 de abril 2013 - 11:03
Jardín 933 convive con un basural hace tres años
Al establecimiento educativo del barrio Bafico de Esteban Echeverría concurren unos 100 niños que enfrentan enormes riesgos de contraer enfermedades por la acumulación de residuos y la proliferación de insectos y alimañas.
jardin 933 convive con un basural hace tres anos
Los alrededores del Jardín de Infantes Nº 933 del Barrio Bafico de Esteban Echeverría dejan mucho que desear y preocupa sobremanera a los padres del centenar de niños que a diario concurren a este establecimiento.

Con calles atestadas de basura, olores nauseabundos y la proliferación de insectos, el riesgo sanitario se ha multiplicado para estas familias que no saben a quién recurrir para solucionar el problema, ya que en la Municipalidad no han encontrado eco a sus peticiones.

Desde 2009, año en que el jardín fue inaugurado que conviven con este problema, a pesar de los reclamos presentados por la comunidad educativa y las autoridades del colegio, ubicado en Vicente López 2592, Monte Grande. Es más, aseguran que a medida que pasan los años la situación empeora.

La prevención de enfermedades y la higiene no parecen ser una prioridad para el gobierno de Fernando Gray, que tampoco ha actuado ante las graves denuncias de los vecinos del barrio San Ignacio, que se ve afectado por una invasión de roedores.

En la puerta

Según comentaron en el barrio, durante los primeros años que comenzó a funcionar este establecimiento el basural estaba acotado a la esquina de Vicente López y Plumerillo, pero con el correr de los años se expandió y "ya llega a la puerta de la escuela".

Los padres aseguraron que el servicio de recolección pasa por la calle Plumerillo, que es un mejora do, pero por Vicente López no lo hace, y es ahí donde se ha formado este basural.

"Es una vergüenza que nosotros como vecinos y que los chicos tengamos que sufrir esta situación", se quejó Lorena, madre de dos alumnos del jardín.

Espectáculo desagradable

En ese sentido, ejemplificó que muchos de los alumnos deben atravesar el basural para llegar al jardín, o que cuando salen a jugar al patio deben convivir con los olores pestilentes, los insectos y ese "desagradable" espectáculo.

Además, agregó que la ventana de la cocina da al basural, por lo que deben mantenerla cerrada para que no se llene de moscas.

Finalmente, esta madre agregó que "la semana pasada dejaron sobre la vereda un perro muerto que se va descomponiendo allí".