Una profunda emoción se vivió en el residencia geriátrica “Erézcano” de Adrogué con la celebración de los 100 años de Juana Rojo Arias, una mujer con una gran vocación por ayudar a los demás y con una vitalidad envidiable. Acompañada por sus familiares y compañeros, vivió un día muy especial junto a las visitas, disfrutando de espectáculos y hasta bailando un tango.
Desde primera hora del miércoles pasado, todo estuvo dispuesto para agasajar a Juanita, como la llaman todos, tal cual lo había planificado ella desde hace meses. Fue ella quien eligió la ropa que iba a ponerse para recibir a las visitas, y a pesar de ser un día especial prefirió no maquillarse porque prefiere “estar al natural”.
El primero en visitarla fue el intendente de Almirante Brown, Darío Giustozzi, quien le llevó un enorme ramo de flores a doña Juana, más un subsidio, como regalo de cumpleaños. Charló durante un largo rato con el jefe comunal y juntos recordaron anécdotas y amigos comunes.
Posteriormente, el salón de la residencia se vistió de fiesta, con la presencia de sus compañeros, algunos sobrinos, autoridades del centro asistencial e integrantes de su grupo de mujeres colaboradoras y ayudantes de la Parroquia Inmaculada Concepción de Burzaco, ciudad en la que vivió desde 1960, cuando llegó desde Punta Alta.
Y entre las sorpresas que hubo, varios integrantes de la residencia le dedicaron unas palabras, así como también sus sobrinos nietos, y su sobrino directo, José, quien arribó desde Punta Alta y dijo un emotivo discurso: “Estoy orgulloso de tener, con 81 años, una tía de 100, que compartió toda una vida conmigo y que aunque nos separen 1.000 kilómetros de distancia, ella sabe que soy su sobrino preferido. Somos muy unidos con ella, la vengo a visitar siempre que puedo, y me enorgullece saber que una gran persona cumpla sus 100 años y en el estado en que está, envidiable”.