21 de abril 2015 - 08:15
Juegan entre palabras para que sueñen grandes y chicos
Se conocen desde hace dos años, reunidas casualmente por el interés de hacer un taller de narración en Lomas de Zamora. Hace cinco meses crearon el grupo para contar toda clase de historias
juegan entre palabras para que suenen grandes y chicos
Los recuerdos afloraron instantáneamente. Por mi mente desfilaron las imágenes y sensaciones que vivíamos con mis hijos cuando le contaba las historias más disparatadas que se me ocurrían poco antes de que se fueran a dormir. Momentos felices en el que desplegábamos toda nuestra imaginación, como le pasará a muchos de los que lean esta nota.

Lejos estoy de considerarme un narrador, pero fue lo primero que se me pasó por la cabeza al tomar contacto con el grupo de narración "Entrepalabras", las "chicas" -como prefieren que les digan- que en pleno siglo XXI apuestan a hacernos soñar contándonos cuentos, poesías e historias, como cuando éramos niños.

Hace más de un año que el proyecto tomó cuerpo en el Sur del Gran Buenos Aires, donde se consolida -desde diciembre- a fuerza de presentaciones en variados escenarios de la región. El amor por mantener la tradición oral se la transmitió Liliana Bonel, reconocida narradora lomense, cuando las tuvo a todas reunidas en un taller que dictaba en la escuela de Narración Oral Arcano.

La aparición de estos grupo de narradores está en ascenso. En nuestro país ya hay unos 160 que están registrados en la Red Internacional de Cuentacuentos.

Conociéndolas

Entrepalabras está conformado por Cristina Rodríguez, Betty Rubens, Natalia Arenas, María Isabel Giraldez, Roxana Gómez, Adriana Molina y Victoria Russo.

Provienen de distintas profesiones y quehaceres pero las une la pasión por relatar cuentos, mitos o leyendas. Muchas son docentes, ama de casa, otra bibliotecaria, psicóloga, y también hay una periodista.

Explican que al momento de elegir el nombre que las identificaran les costó mucho definirse ya que tenían una larga lista de opciones. "Abra palabras" fue la primera elección, pero la existencia de un festival en México que lo utilizaba desistieron para "evitar problemas legales". Como una derivación llegaron a "Entrepalabras", que considero las define mejor.

¿Qué cuentan?

Mitos, leyendas, cuentos clásicos de Cortázar, Borges o García Márquez forman parte del infinito y mágico repertorio que diagraman al momento de preparar una presentación. Aseguran que también incluyen relatos de autores no tan conocidos.

Natalia aclara que las historias no tienen como destinatarios sólo a los niños, y que más de una vez "nos sorprendimos por el entusiasmo que despertábamos entre los más grandes". Así, afirma que "demos desmitificar que los cuentos son sólo para niños".

Roxana acota que "la magia del cuento es para todos, no importa la edad que tengas, es universal". También considera que puede llegar a ser una "experiencia sanadora" y destacó la labor de su compañera, Adriana, que cuenta cuentos en la sala de espera y cuartos de internación del hospital Gandulfo, a la que han acompañado en un par de ocasiones.

En esa sintonía, Isabel cree que "al sentarse a escuchar un cuento, el espectador ingresa en un mundo nuevo, quizás desconocido, que lo ayuda a olvidarse del cotidiano trajín".

Ante de despedirnos, Cristina expone los proyectos para este año: Continuar presentándose los segundos jueves de cada mes en Restó Alvear (Banfield), recorrer bares y espacios culturales, y preparar un espectáculo infantil para escuelas; y seguir jugando con las palabras para que la tradición oral no se pierda.

Entrepalabras presentará su espectáculo Llamarse Mujer, el sábado próximo, a las 18, en Peumayén (Bouchard 1402, Adrogué). Sólo con reservas: 4214-4023.