"Esto empezó en abril de 2015. Fue el día que nos dejamos de lamentar como vecinos de que la calesita había quedado sin funcionamiento y nos pusimos en marcha para hacer algo. A partir de ahí nos empezamos a organizar, nos hicimos una página de Facebook que llegó a tener casi 2400 personas amigas", detalló el joven.
Pero la iniciativa no sólo incluyó a los vecinos del barrio, sino que la ternura que inspiró tamaña empresa motorizó a otros ciudadanos a incorporarse a la tareas de reconstrucción.
En este sentido, Patricia Villalba, una vecina de Burzaco que vio la lucha de los banfileños por televisión y decidió dar una mano, comentó: "Trabajamos incansablemente para lograr esto. Estamos felices porque sabemos que esto que logramos va a quedar para las generaciones venideras".
La recompensa
Las tareas no fueron sencillas ya que hizo falta de mucha colaboración, conocimientos técnicos y tiempo dedicado a la felicidad del barrio. Pero a pesar de esto, cientos de vecinos aportaron como podían su grano de arena para que la calesita de Banfield volviera a dar vueltas y los chicos recuperar su espacio.
"Había gente que venía todos los fines de semana a trabajar a la plaza, a lijar, a pintar, a reparar los muñecos y hubo gente que colaboró comprando rifas o con aportes monetarios, como el caso de los comerciantes de la zona", destacó Carnival.
Para la inauguración, miles de vecinos se dieron cita para ver el sueño cumplido y la vieja calesita, ahora remozada y con el trabajo de los vecinos a cuestas, volvió a realizar sus clásicas vueltas colmadas de niños.
Josefina De Michelis, habitué del espacio junto a su pequeña hija, expresó: "Seguí todo lo que se hizo a través de Facebook y no me quería perder la inauguración".