18 de enero 2011 - 00:00
Los Andes volvió a Lomas entusiasmado
Los Andes puso fin a su exitosa pretemporada en Mar del Plata, donde jugó dos amistosos ante River Plate y uno ante Kimberley de esa ciudad con sendos triunfos y ayer retornaron a los trabajos en Lomas de Zamora con vistas al amistoso que llevará a cabo en Villa Domínico ante Independiente de este sábado. En este sentido y respecto de su regreso al club, el entrenador Mario Rizzi habló con los medios y expresó sus expectativas acerca de cómo será la segunda mitad del Milrayitas en el torneo de la B Metropolitana y su segundo ciclo en el equipo lomense. “Desde que me fui tuve la sensación de que en algún momento iba a volver. Más que nada porque mi primer ciclo había terminado bien y con mucha expectativa. Los Andes es de esos equipos de donde no te querés ir nunca. Así que estoy feliz y por supuesto que por afrontar un desafío muy grande, ya que vengo de vivir una situación parecida en Almagro”, indicó. “Por suerte ahí la historia terminó bien y en el momento que podía empezar a disfrutar un poco más las cosas decidí cambiar de aire y venir a Los Andes para arrancar de cero. A veces son riesgos que hay que tomar, pero estoy acostumbrado. Este es un equipo que hace 21 fechas que no gana y está en una posición totalmente injusta. Creo que ha perdido y empatado muchos partidos increíblemente y la realidad es que no merece estar ahí. Por eso, antes que nada tenemos que trabajar la cabeza y después viene lo físico y lo táctico. Yo soy simple y quiero que salgamos a ganar en todas las canchas. Es así de fácil; hay que recuperar la autoridad”, recalcó. “Me gustan los desafíos fuertes. Siempre dirigí a equipos que están obligados a salir campeón y si salís segundo es un fracaso. Y Los Andes es uno. Yo estoy convencido de qué este es el lugar donde tengo que estar y voy a trabajar para ganar todos los partidos. Tenemos que tratar de encontrar un equipo que tenga la capacidad de ir a agredir al rival, que ataque con cinco ó seis hombres, que desde el primer minuto que pisas una cancha visitante le demostrás al rival que le vas a ganar y por último, usar nuestro estadio como fortaleza. Es una ventaja tremenda para nosotros y que le sirve muchísimo a mi juego”, sostuvo Rizzi.
Cambio de paisaje
Acerca del balance de la pretemporada en Mar del Plata, el ex técnico de Almagro señaló: “Si íbamos a Maschwitz, los jugadores a los tres días nos pegaban un palo a mí, a ellos, a todos. Y es lógico. Detrás del esfuerzo físico siempre hay una acción psicológica y hay que tenerlo en cuenta. Lo notás en el ambiente, en los lugares de entrenamientos, en las salidas. Para muchos les parece una pavada, pero en Mardel los matamos entrenando y después los incentivamos yendo al mar. O les das dos horas libres para que caminen. Entonces son detalles que suman. Y ni hablar que podes hacer amistosos, que la exigencia es mayor, que están mejor predispuesto. El cambio fue inmediato. A los muchachos los vi bastantes contenidos, con ciertas dudas. Pero es lógico por la situación en la que estamos. Por ahí el volante pasaba al ataque y cuando se encontraba cerca del arco les parecía algo extraño. Son estados de ánimos. Es algo que le pasa a un equipo que no gana hace 20 fechas. Igual, dentro de todo, lo fuimos revirtiendo”.