03 de abril 2012 - 00:00
Militante desaparecido tiene su calle en Sakura
Se impuso el nombre de Roberto Castillo, un militante social del barrio, a la calle Fonrouge. La iniciativa surgió tras investigación de alumnos de la Escuela N° 78 de Burzaco.
Funcionarios, concejales y militantes de los derechos humanos celebraron.
En un emotivo acto, se llevó a cabo en el barrio Sakura de Burzaco la reimposición de nombre de la calle Fonrouge por Roberto Castillo, militante desaparecido durante la última dictadura militar, en el marco del Mes de la Memoria que lleva adelante el municipio.
La señalización contó con la presencia de la subsecretaria de Derechos Humanos del municipio, María Rosa Martínez; la presidenta del Consejo de la Mujer, Ana Romero; funcionarios de gobierno; concejales; miembros de organizaciones por la Memoria, Verdad y Justicia y familiares del homenajeado, entre otros.
La iniciativa propuesta al Concejo Deliberante nació a partir de la investigación de profesores y alumnos de la Escuela N° 78 de Burzaco en el marco del programa Jóvenes y Memoria que pertenece a la Comisión Provincial por la Memoria. A través de este estudio, pudo recuperarse la historia del barrio y de sus luchadores barriales, entre los que se encontraba Roberto, un activo colaborador de la Juventud Peronista, desaparecido el 12 de enero de 1977, junto con sus hijos y compañeros de militancia durante un apagón generalizado.
“Roberto Castillo trabajó activamente en el barrio para pedir calles transitables, unidades sanitarias, lugares de recreación. Muchas de estas cosas ya se han logrado”, expresó Martínez, quien desatacó la política encarada por el gobierno en materia de derechos humanos.
Por su parte, el concejal Mario Fuentes explicó que “cambiar el nombre de esta calle marca que los sueños de la comunidad de luchadores no quedaron postergados. Esto debe servir de homenaje a aquellos que siguen luchando y a los que hoy no están pero viven en la militancia y en la memoria de los vecinos”.

Su historia
Cabe recordar que la esposa de Castillo, Josefa García, estaba embarazada de su séptimo hijo varón en el momento del secuestro y le pidió al entonces presidente de facto, Jorge Rafael Videla, que apadrinara al niño con la esperanza de dar así con el paradero de su marido. Esto no fue así: la familia no volvió a ver con vida a Roberto. Su cuerpo fue encontrado por el Equipo de Antropología Forense en 2009 junto con los de otros 300 NN en el Cementerio de Avellaneda.
Con la certeza de que Videla fue responsable del asesinato de su padre, Gastón Castillo, decidió anular el padrinazgo que lo vinculaba con el genocida, hecho que ocurrió en 2010 con la intervención del cardenal Jorge Bergoglio. Luego, Gastón solicitó al ex presidente Néstor Kirchner que aceptara ser su padrino, deseo que se pudo concretar poco tiempo antes de la muerte del ex mandatario.