Uno se encuentra en el mejor momento de su carrera disfrutando de integrar a uno de los principales animadores de la Primera B Metropolitana y lo apodan Rodri, y el otro se esfuerza en cada entrenamiento para recuperar la continuidad en un conjunto que no le pierde rastro al líder y le dicen el Colo. Ambos comparten algo en común, llamarse Rodrigo Acosta y este fin de semana se verán las caras cuando Brown de Adrogué reciba a Los Andes.
Más allá del mismo nombre y de jugar en clubes casi vecinos, a los Acosta los une otra historia, ya que se conocen desde los 9 años, cuando el papá del Rodrigo de Los Andes, Enzo, dirigió al homónimo de su hijo cuando en una escuela de fútbol que formaba parte de la Liga de Almirante Brown.
Así lo recordó el defensor tricolor en diálogo con este medio: “Por esas casualidades de la vida, yo me entrenaba con un equipo de Luis Guillón siendo muy chiquito y jugábamos la liga del municipio de Brown. Y mi técnico era el papá del Colo, Enzo, que fue una de las glorias de Independiente Rivadavia de Mendoza en los años 60, y un día mis compañeros me empezaron a cargar porque vino a jugar a una categoría más chica el Colito, el hijo de don Enzo, y nos confundían a veces por el mismo nombre y apellido. Era muy cómico, con mi amigo ex Banfield Emiliano Armenteros, que jugaba la Liga, siempre lo recordamos”.
“Está bueno que existan esas coincidencias, yo lo enfrenté una sola vez, cuando Rodri jugaba en Morón y era la primera vez que nos cruzamos en una cancha después de muchos años, porque en inferiores jamás jugué contra él porque nos llevamos casi 4 años. Sentí una sensación rara y linda a la vez, porque pocas veces se dan cosas como ésta en el fútbol, y más si los jugadores se conocen desde chicos”, explicó el Colo de Los Andes.
“Ese día recuerdo que pasó algo muy loco, porque mis papás escucharon el partido por radio y no sabían cuándo nombraban una jugada de uno o de otro. No entendían nada, solo sabían que había dos Rodrigo Acosta en la cancha y que nadie nos llamaba por nuestros apodos”, agregó el Acosta milratiya.
Por su parte, el marcador recordó: “Ese partido no me lo olvido más, porque el pelirrojo hizo la jugada del gol de Jonathan Tridente y yo lo tuve que ir a marcar y me dejó mal parado. Juro que soñé toda la noche con esa movida que hicieron, después Morón pudo empatar, pero me quedó esa rara sensación. Además, hay otra perla, en el primer partido de Morón y Los Andes de la temporada pasada, yo no jugué por lesión, pero fui a ver el partido, y como mi kinesiólogo lo escuchaba por la radio, nombraron a Rodrigo y me llamó para darme un reto porque creyó que había jugado y en realidad yo estaba en la tribuna”.