Entre los elementos que se recibirán se encuentran: notebooks, monitores, teclados, impresoras, cables, celulares y fuentes de CPU, reproductores de DVD, equipos de audio, cámaras fotográficas y CDs/DVDs usados, pequeños electrodomésticos como planchas, licuadoras, calculadoras y faxes, además de cargadores y pilas. La urgencia de estas campañas radica en la toxicidad latente de los componentes electrónicos. Según datos oficiales, en Argentina se generan anualmente 292.000 toneladas de residuos tecnológicos. Cuando estos dispositivos se desechan con la basura convencional, liberan sustancias altamente peligrosas que se filtran en las napas freáticas y el suelo.