Edesur, por su parte, informó que al conocer esta situación particular le ofreció a los Stefanizzi la visita de un técnico de la empresa para revisar instalaciones internas de la casa y ver de qué manera pueden tener un ahorro de energía.
El caso de Joaquín se hizo público pues "es electrodependiente, necesita estar conectado las 24 horas del día a un aparato para vivir y ese aparato no puede consumir ni más ni menos, y consume más de lo que consumimos el resto", explicó el abogado de la familia, Facundo Ferro.
Según Ferro, la factura de luz de los Stefanizzi pasó de 300 pesos a 2.300 de un mes para otro, siendo que "el padre cobra 11.000 pesos como empleado de comercio y es el único sostén de la familia".
El otro reclamo de los padres de Joaquín es contar con un grupo electrógeno para que la vida del niño no corra riesgo cada vez que se corta el suministro de luz, que "tampoco fue escuchado" por Edesur.
La última respuesta de la empresa fue una carta a la que tuvo acceso Télam, que no hace referencia al grupo electrógeno solicitado y le dice a la familia que "en caso de corte de suministro, debería prever los recaudos necesarios para lograr una asistencia médica adecuada y el eventual traslado del electrodependiente a un centro asistencial o institución hospitalaria".