Por ello, tras la terrible muerte del comerciante de Ministro Rivadavia, familiares, amigos y vecinos ayer exigieron justicia y más seguridad frente al local ubicado en 25 de Mayo 1090, con quema de neumáticos y maderas, además de carteles. Para hoy han programado una marcha que partirá al mediodía desde el lugar donde lo mataron a Marcelo Gómez hacia la comisaría de Longchamps.
No serán los únicos que levantarán su queja. Vecinos Autoconvocados de Glew también convocaron para hoy, a las 11, a una marcha hacia el Centro de Monitoreo y a la Municipalidad para decirle "basta" a la inseguridad y a "los discursos vacíos".
Las dos violaciones que acaecieron hace apenas 10 días en Burzaco y Claypole, son otros signos de esta "enfermedad" que padecemos como sociedad y a la que parece que no se le puede encontrar remedio.
El obispo de Lomas de Zamora, monseñor Jorge Lugones, salió al cruce de las críticas al documento emitido por el Episcopado el 8 de mayo, al señalar que "aquel que niegue que estamos enfermos de violencia me parece que está mirando para otro lado".
En el día de ayer, este medio intentó infructuosamente comunicarse en reiteradas oportunidades con las autoridades de la Secretaría de Seguridad municipal.
El caso Gómez, ampliamente difundido por medios televisivos durante el día de ayer, no hizo más que profundizar el miedo y la sensación de desprotección que sufre la gente.
Las expresiones de una de las hijas de Gómez así lo constatan: "Nos cansamos de apretar la tecla (de una empresa de seguridad privada que había contratado la distribuidora familiar), de llamar al 911 y nadie apareció, ni siquiera la ambulancia".
Cabe recordar, que Gómez recibió un puntazo en el tórax y murió cuando salió a perseguir a los delincuentes que asaltaron su local.
El jefe departamental de Almirante Brown, el comisario mayor Rodolfo Rupnik, dijo que la Policía busca a "dos sospechosos identificados que son oriundos y frecuentan la zona".
Sin embargo, la hija de Marcelo precisó que los malvivientes que "son todos conocidos, viven en el barrio de atrás, el de Abuelas de Plaza de Mayo. Lamentable esta es una lacra de gente que no entiende que no es la plata la que te hace feliz", afirmó, al tiempo que pidió justicia.
En el barrio, los vecinos expresaron que hay decenas de delitos que no salen a la luz, y otros memoriosos recordaron que el pueblo fue bautizado como "la nueva Colombia" a raíz de los asesinatos que quedaban impune.