26 de octubre 2010 - 00:00
PREOCUPACION EN TRISTAN SUAREZ
“Que se vayan todos, que no quede, ni uno solo”. El grito hostil con el que la barra de Tristán Suárez despidió a sus jugadores tras la derrota ante Temperley, el último sábado, dejó en claro que el traspié no fue apenas uno más de una campaña opaca que lejos está de satisfacer las expectativas que se había generado alrededor de un plantel importante en nombres y respaldo como es el que armó Gastón Granados para este ciclo 2010-11. Incluso, el descontento de los hinchas fue más allá de los cantitos y tras el partido fueron a “recriminarles” cara a cara la derrota en la zona de acceso al vestuario local. El que se llevó la peor parte fue el mediocampista Matías Giménez que se encontró con que su auto, que estaba en el estacionamiento del estadio, estaba todo rayado. Sin dudas, un clima complicado el que se vive por estas horas en Suárez. En materia futbolística hay que decir que el equipo de Oscar Martínez no tuvo juego, a pesar de la intención del “Flaco” de juntar desde el arranque a jugadores de buen pie, léase Cristian Zermattén, Leandro Collavini y César Aquino, en el mediocampo, y que también hubo errores muy groseros en defensa y físicamente el equipo dio la sensación de dar algún tipo de ventajas con relación a un rival que lo superó n todas las pelotas divididas, en todos los sectores del campo. Sin dudas, que el entrenador (antes del partido volvió a confirmar que está dando una mano y que cuando Cristian Aldiríco a fin de año se libere de su compromiso con UAI Urquiza volverá a su cargo de manager) tendrá que trabajar mucho para revertir esta situación y también, de cara al choque que se viene ante Los Andes en Lomas de Zamora, deberá replantear la condición de titular de algunos jugadores importantes como Gonzalo Peralta o Ramón Rojas que mostraron un rendimiento preocupantemente bajo.
Dio la cara
Dentro de esta panorama desalentador, con la mayoría de los jugadores que optaron por no hacer declaraciones tras el partido y que en las horas posteriores mantuvieron apagados sus celulares, uno que como siempre dio la cara fue el Albano Anconetani. Y el arquero, visiblemente preocupado por la situación del equipo, justificó de alguna manera el descontento de la gente. “A la gente hay que entenderla. Vienen de una frustración como la del año pasado y todos, ellos, el presidente, el resto de los dirigentes y nosotros, no esperábamos esta campaña. Es duro”, nos dijo Anconetani. “De todas maneras, yo estoy seguro que esto lo vamos a revertir. Es algo que siento porque conozco al grupo, sé la condición de buenos jugadores que tiene este plantel que tiene que estar mucho más arriba en la tabla de posiciones. Hay que agachar la cabeza, trabajar e ir a Los Andes con toda la vergüenza a cuesta para sacar un resultado importante que nos permita despegar de manera definitiva. Lo bueno, lo único positivo que le encuentro a este presente es que todavía tenemos un camino muy largo por recorrer y nada está dicho. Los equipos de arriba se cortaron, nosotros quedamos muy atrás comparados con Estudiantes, Atlanta y Defensores, pero quedan muchísimas fechas y no podés resignarte porque las chances de hacer una campaña importante están intactas. Claro que tenemos que cambiar rápido y, sobre todo, conseguir lo antes posible un triunfo que nos dé confianza”. cerró el arquero.