Adrogué fue escenario privilegiado de la reedición de las competencias de baquets con el Primer Gran Premio Nacional en homenaje al piloto Ernesto Blanco que unió la localidad browniana con Rosario con 400 kilómetros de recorrido y una caravana de 30 autos.
Partiendo de la plaza de Adrogué, los binomios se fueron a Canning, bajando a la tierra y recorriendo los primeros 200 kilómetros hasta Salto, donde hubo un descanso para los huesos de sus sacrificadas tripulaciones.
Al día siguiente, hubo 200 kilómetros más por buenos caminos, siempre atravesando la tierra más rica del mundo, recreando la vista con trigales madurando y los primeros maizales asomando, saludando a los tractoristas y sembradores que miraban estupefactos el desfile de esas máquinas de película y las nubes de tierra y barro que levantaban.
Era tanta la alegría de vernos las caras cubiertas de polvo con las antiparras marcadas que casi nadie mostró ansiedad por las planillas de registros. Ya se lanzó el desafío para el 2012, el Segundo Gran Premio se hará en honor a Mariano de la Fuente. Y como este año pasó con el REO original de Blanco (auto impresionante por su historia y su poderoso, señorial desplazamiento) se espera el Studebaker original.
Organizado por el Club de Amigos de Autos Antiguos, los premios fueron para Horacio Echave, Casavilla y Eduardo Vaisieta en categoría Sport Vintage); Ricardo Zeziola, Juan Carlos Pugliesi y Carlos Buchele en categoría Baquets; Gabriel Vietytes, en vestimenta de época; Norberto Panigadi y Carlos Figueiras en Espíritu Deportivo y Margarita Buchele y Vanesa Elías en Espíritu Deportivo Damas.