25 de octubre 2011 - 22:36
Temperley piensa en el reemplazante del técnico Duró
La caída del último viernes a manos de San Telmo fue sólo el desencadenante de un cierre del ciclo de Guillermo Duró
La situación no daba para más. La caída del último viernes a manos de San Telmo fue sólo el desencadenante de un cierre del ciclo de Guillermo Duró.
El técnico se reunió con el presidente Mauro Morrone y los principales dirigentes y acordaron darle punto final a una relación que nunca estuvo bien encaminada. Ahora, mientras el plantel será supervisado por Marcelo Franchini, será el momento de buscar un reemplazante.
¿Nombres? El preferido del presidente y su padre Antonio es Humberto Zuccarelli, pero el experimentado entrenador está muy cómodo como manager de Atlético de Rafaela y su arribo es casi imposible.
En tanto, Mario Finarolli, otro que gustaba por su pasado como ex jugador y entrenador del club, estaría cerrando su incorporación a Almagro.
Cuenta la leyenda que nunca hubo feeling entre Duró y la actual conducción gasolera. Es que el entrenador habría presentado una lista de refuerzos en el arranque de esta historia y sin embargo, cuando firmó el vínculo y asumió el trabajo, se encontró con cinco incorporaciones en el plantel. Y, desde ese momento, hubo diferencias y cortocircuitos entre las partes.
A todo esto, Mariano Campodónico se mostró muy afectado por la situación que le tocó vivir al cuerpo técnico y se apuntó como uno de los principales responsables ya que el último viernes marró un penal cuando el partido estaba igualado en cero. “Sí, es verdad. Estamos todos, y yo en particular, muy afectados porque Guillermo -Duró- y su cuerpo técnico son buena gente y venían trabajando muy bien. Acá los que definen las cosas son los jugadores que saltan a la cancha los fines de semana y estamos mal porque no pudimos encontrarle la vuelta a San Telmo en noventa minutos”, dijo.
A la hora de analizar puntualmente la situación que lo tuvo como protagonista, el penal que le contuvo Leandro Evangelisti, el “9” agregó que “en lo personal, siento que no puedo errar ese penal. Un tipo como yo, con quinientos partidos sobre el lomo, tiene que aparecer en estos momentos difíciles. Igual, yo estaba tranquilo, venía de convertirle uno a Flandria en el partido anterior y me tenía confianza. Le pegué cruzado y el mérito fue del arquero que se volcó bien sobre ese costado. Tal vez, debí cambiar la forma de patear, cerrar los ojos y apuntar arriba y al medio”.